LA CUADRILLA

En primer lugar me imagino a la cuadrilla como un grupo de amigos unidos por tres conceptos importantes: el gusto a cazar, el respeto a los animales y el orgullo de pertenencia. Los dos primeros conceptos son, para mí, tan evidentes que paso de comentarios. Lógicamente para estar orgulloso de pertenecer a una cuadrilla, esta, deberá destacar y brillar por su excelencia ya que cumplirá de forma rigurosa con el respeto al animal y a la naturaleza y hacer que la cuadrilla, donde quiera que vaya, sea envidia y modelo por el comportamiento y lucimiento de que hace gala.

Cuadrilla

Para empezar dotaría a todos los miembros de la cuadrilla con elementos distintivos de pertenencia como el uniforme. Podría ser una chaqueta distintiva, gorro, botas, etc. Además se crearán distintivos que lucirán los cazadores destacados como insignias que premien sus méritos de forma que en las reuniones se podrá saber el nivel del cazador solo con mirarle la solapa.

La vida social de la cuadrilla es importante y la base de la cohesión de ella. Es esta la razón por la que se realizarán reuniones de forma secuencial ya sea en forma de comidas etc. En estas reuniones sociales, y de forma esporádica, podrán estar no solo los miembros activos si no también los ya retirados así como los cónyuges, hijos y parientes próximos.

Llegados a este punto es importante señalar que estas metas que se quieren conseguir no se logran solas y que hay que pagar por ellas. Si pensamos pagar lo mínimo, si buscamos lo más barato, no merece la pena seguir más adelante. Eso no quiere decir despilfarrar. El pagar más o menos dependerá de la buena o mala gestión que hagan los directivos pero insisto, estas metas tienen un coste y hay que pagar por ello. Si esto no se entiende no ha lugar más exposición. Ya no vale eso de “me sale más rentable”. Buscamos “me merece la pena pertenecer a la cuadrilla”. Quiero y puedo? Me apunto.

El pago que efectúen los miembros de la cuadrilla se podría hacer mensualmente en forma de cuota logrando una comodidad mayor que hacerlo de una sola vez. Estos fondos se dedicarán principalmente a recursos para caza por lo que las reuniones sociales se costearán de forma independiente salvo que se decida lo contrario.

El dinero recaudado, como ya se ha apuntado, servirá para arrendar los terrenos de caza así como los medios encaminados a su realización. Se procurará que el arrendamiento de un coto sea prolongado de forma que su mejora sea posible. La implicación en el mantenimiento será obligatoria para todos los cazadores ya sea de forma personal o delegada para que efectúe dichas labores de mantenimiento. En cualquier caso se informará a los miembros de la cuadrilla de forma trasparente y pormenorizada de las labores efectuadas así como de su coste.

Arrendados los terrenos a cazar se elaborará un calendario anual de cacerías: batidas con fecha y monte, recechos con cazador y fechas, etc.

Existirá un Libro de Cacerías donde se plasmarán los hechos cinegéticos de la cuadrilla dejando constancia de cada cacería, batida, rececho, espera, etc. haciendo constancia de la meteorología, número de piezas cobradas, incidencias, etc., etc.

Cuando la acción a realizar sea una batida o acción en la que intervengan varios cazadores, se convocará una reunión preparatoria donde se planificarán las acciones a tomar, haciendo caso a los cazadores de más prestigio o conocedores del terreno. La realización de cómo se va a efectuar la batida y las razones de tal planificación las deberán de conocer todos los participantes antes de entrar en el monte. La finalidad de esta reunión, además de servir de coherencia entre los componentes de loa cuadrilla, es el mayor disfrute, así como los mejores resultados, de todos los participantes en la batida, pues sabrán la función que desempeñan y entenderán lo que sucede en el desarrollo de la batida al oír la ladra de los perros o los comentarios de la emisora. En definitiva disfrutarán y vivirán la batida. Es muy frecuente en la actualidad, que los que están en el puesto si no son del lugar, se sitúan donde les han dicho sin conocer ni el nombre donde les sitúan ni la fisonomía del monte a batir. Solo saben por dónde posiblemente entraran las reses y si deben dejar o no pasar a los perros.

Dos son los objetivos de una batida de caza: abatir animales para ser consumidos y pasarlo bien en compañía de nuestros camaradas. El primer objetivo depende, además del buen hacer cinegético, de la suerte que tengamos ante cuyas circunstancias poco podemos hacer. El segundo objetivo está en nuestras manos. Entiendo que la caza exige esfuerzos pero cuando voy a cazar lo hago para pasarlo bien y me resulta poco asimilable estar en pleno invierno desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde en pleno monte sin oír, más veces que menos, un triste ladrido o escuchando jergas incomprensibles por la emisora. Si sigo es por alguna razón concreta: un jabalí herido en el monte, perros de levante, etc. resultándome más difícil aguantar cuando se persiguen resultados, casi siempre nulos, soltando, por ejemplo, los perros a las cuatro de la tarde. ¿Se han hecho las cosas bien? Entonces los resultados pasan a segundo término de lo contrario cazaríamos con bombas de mano y por ejemplo.

El día de la batida se presentarán los componentes de la cuadrilla con los requisitos y permisos correspondientes, se verificará que todos saben el puesto a ocupar y a la orden del jefe de cuadrilla irán en silencio a ocupar sus puestos.

En esta imaginada cuadrilla todos sabrán el puesto a ocupar, su nombre, el lugar y nombre que ocupan sus compañeros así como la estrategia de la batida con la entrada de monteros y perros. También dispondrán, o conocerán su contenido, de un mapa, más o menos detallado con los nombres o referencias, de la mancha a batir y de alternativas de acción por si se producen circunstancias que lo aconsejen como, por ejemplo, ir a batir otra mancha. Seria avisar por la emisora y todos sabrían que hacer. Otra cosa recomendable: por la emisora informarán con precisión los monteros donde se encuentran o por dónde van los perros y si es en demanda o levante haciendo referencia a los nombres del mapa.

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Y ahora algunos apuntes que me han parecido interesantes.

Dice el famoso cazador español Covarsí en su libro “Narraciones de un Montero ”:  Ningún monte debe rodearse antes de las nueve y media a diez de la mañana, y si el tiempo está con nieblas y frio, aún a esta hora es aquí temprano. Esta es una de las operaciones más delicadas; los animales, teniendo el monte mojado de la lluvia o del rocío de la madrugada, temen encamarse, y esperando que el agua se sacuda de las matas, andan de repasto o soleándose en las rechapas, por lo que, al más ligero ruido, están alerta y escapando de aquella mancha.”

Sigue más adelante: “Lo primero a que debe proceder un buen capitán es a que no falte gente para tapar el aire. Mancha que no lo tenga bien atacado, está mal rodeada, y el capitán en este caso es muy digno de censura” … “Las reses siempre huyen del aire, y aún cuando arranquen en cualquier dirección, no tardan mucho en poner la nariz al viento, y si este está libre de obstáculos por allí se irán todas, sin tirar; por eso considero que es lo primero que debe de tener en cuenta el jefe de armada cuando vaya rodeando”.

Nosotros nos valemos de mil artimañas cuando es escaso el número de escopetas. Con objeto de reservar las necesarias para poder cercar bien el monte, ponemos cargando el aire los caballos nuestros y de los criados, mantas, capotes, impermeables, fajas y hasta nos quedamos sin chaquetas, para que no solo carguen el aire, sino que sirvan de espantajos. Este proceder nos da casi siempre muy buenos resultados, por lo general es que al cargarse de aire o ver el espantajo, se vacíe a los costados, donde muy ocultos la esperan los tiradores”.

·Las armadas deben rodear con el mayor silencio, imponiéndose fuertes multas al que lo interrumpa, procurando siempre avanzar primero la banda que no carga el aire, esperando el tiempo prudencial la otra sin cubrir puestos hasta que el jefe comprenda o vea que está guardadas las huidas, por ser muy fácil que al colocar las escopetas, y cargarse de aire la mancha, algunas reses, especialmente las cervunas, se vacíen del monte…”

Los monteros deben siempre entrar y batir pico al viento y jamás con el aire en la espalda. La res que sale del encame, siempre salta al aire, y si los monteros baten rabo al viento, el bicho corre enseguida atrás, se carga de aire de las escopetas de culata, se agazapa y allí se queda. Esto es lo general y casi seguro. Batiendo pico al viento, salta la res, corre adelante, y aunque distinga alguna escopeta y se aplaste en el monte, luego llegan nuevamente perros y batidores y la hacen salir. Si salta para atrás, como van sin aire y espantada del bullicio, no se apercibe de las escopetas que la rodean y se mete en ellas con gran facilidad.”


Hay que recordar que este mítico cazador, que por cierto estuvo de joven en Santoña, al cazar en Extremadura lo hace con rehalas de podencos, alanos y mastines en forma de montería que difiere de la forma de cazar en el norte donde la orografía permite, muy pocas veces, tal forma de caza. No obstante si merece la pena “oír” sus explicaciones.

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Al aviso de retirada de los puestos todos bajarán al punto de reunión, indicado con antelación. El jefe de cuadrilla verifica que estén todos controlados, perros y cazadores, se felicita a monteros que levantaron y a los tiros que acertaron decidiendo las medidas a tomar si aún hay perros en el monte.

Siempre he sido partidario del ágape después de la cacería siendo lugar y situación propicio para los comentarios sucedidos en la batida siendo la mejor escuela de caza que podemos encontrar pues nace de la práctica real y no desvirtuada y “adornada” por el tiempo como suele ocurrir. Esto es fácil de asumir si se plantea desde el principio y el ambiente creado es de fraternidad.

El jefe de cuadrilla (difícil tarea) es la autoridad en todo lo relacionado con la caza principalmente en la organización y realización de las batidas. Tendrá potestad para llamar la atención e incluso sancionar actos incorrectos y decidirá, sin apelación, sobre quien abatió y a quien pertenece el trofeo. Estará asistido por el secretario que ayudará al jefe de cuadrilla en la parte burocrática.

Daniel Quintana