SER CAZADOR




Cazar es un hecho natural. Las especies animales funcionan en una pirámide donde cada piso se alimenta del piso inferior. El hombre, situado en la cúspide de esa pirámide, es omnívoro y tal circunstancia le conduce a alimentarse de animales ya sea consiguiéndoles –cazándoles- por sí mismo o dejando que lo hagan otros en el matadero. Creo que es mucho mejor para el animal vivir una vida libre y salvaje y morir de manera natural, si tiene la desgracia de tropezar con el cazador que acierta, el lobo que le encuentra, la nieve que lo derrota o el accidente que se produce. Creo que eso es mucho más digno para el animal que vivir encarcelado y morir de forma vil (los que hayan visitado un matadero lo sabrán).
El hombre además de su condición de predador también tiene la condición de inteligente. Y eso implica unos comportamientos que nos diferencian de los simplemente animales. Aquí no vale el matar por matar. Por eso el hombre, que además es conservacionista, implantó las vedas y las limitaciones que le dan excesiva ventaja como son los faros o los visores nocturnos, disparar desde el coche, etc. Aún así el verdadero cazador cumple normas que no son de ley pero si de ética cazadora. Por ejemplo nunca disparará a un jabalí demasiado pequeño, ni a la hembra de jabalí que guía a la piara, etc.
Como portador de un arma de fuego tiene la obligación moral de llevar el rifle “afinado” para que donde apunte vaya la bala y abatir al animal con el menor sufrimiento. Llevará un calibre adecuado para el animal a abatir y no dejar al animal herido en el monte sin cobrar. Nunca disparará sobre un bulto sin haberlo identificado antes con seguridad, ni cuando no pueda asegurar que la bala se “enterrará”. Tampoco lo hará hacia las posiciones donde estén los compañeros, etc.
El cazador, el buen cazador, seguirá respetando a los animales después de abatirlos. Me gusta la costumbre centro-europea de que el jefe de cuadrilla, o el guarda en los recechos, moje una rama en la sangre del animal abatido y descubriéndose, se la entregue al cazador que la abatió dándole la enhorabuena para que este se la ponga en el gorro. No me gustan esas fotos de mal gusto con heridas espeluznantes o sentados sobre el animal abatido que siempre me ha parecido un gesto de soberbia.

Daniel Quintana

cartel Feria Liebana EL HOMBRE CAZADOR

Cuando el hombre se busca y encuentra al animal para abatirlo


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